De Galán (h)a muerto

 No entiendo a qué punto llega mi obsesión. Por lo menos no es paranoia. Qué me llamó tanto la atención, que me sigue admirando después de años.

Habrá sido la calidad del propósito. Digamos que demostraste que un cuerpo de jovato nunca mató el propósito de un niño mamero criado por la abuela, con la sutileza de una adolescente.

Digamos que un cuerpo de jovato con responsabilidades sobre menores no mató al puberto reprimido que resultó interpretar un acosador.

Vos, o tu cabeza, tu deseo negado y profundo.

Igual está lleno de pelotudos, así como vos, sí. Unos más peligrosos que pelotudos.

Qué va a ser de esa criatura. Mirá que hay unas cuántas primeras veces para todo tipo de cosas en la vida.

Pero más en la vida de una mujer.

¿Por qué hacen eso que hacen? Esos intentos chingados (sí, chingados como la vieja y querida "ropa chingada") que no llegan ni a intentos de endulzamiento de vírgenes vestales. Qué morbo más cagón.

Después y en algunas ocasiones muta en suti-laciones baratas cuasi supercheras que lo único que logran es secarrrrr nos, pero no es el caso tuyo.

Por ahí haya sido para alimentar fantasías adolescentes incumplidas. Por eso te redimo y me sigue conmoviendo, después de años.

Fantasías saboteadas, dormidas.

Para seguir alimentando magia que no existe.

Siempre supimos que no existe.

Si no se alimenta con pequeños tesoros virtuales.

Pequeños secretos dormidos, virtuales, perdidos. Como estrellitas lejanas a años luz, en el manto que sólo en paz nos cubre antes de dormir. Hasta tanto eternos, como éste.

No, no te confundás. Como dije arriba las mujeres somos más interesantes. Cuánto menos, inteligentes y verborrágicas. Subyacentemente, perversas. No pensamos y no nos interesa pensar con la chota.

Y respecto a tus métodos fantasiosos:

Los medios hacen al fin.


Atte;

Qué onda profe?

Comentarios